Los pasos del tiempo es un documental dominicano de carácter performativo que aborda la historia del ballet en la República Dominicana. Dirigido por Óliver Olivo, la película se ancla en la figura de tres pioneras fundamentales: Herta Brauer, Magda Corbett y Clara Elena Ramírez. A través de sus vidas y de su trabajo, el documental no solo recorre el desarrollo del ballet como representación artística en el país, sino que inevitablemente reconstruye el contexto histórico en el que este arte logró echar raíces.
Cada una de estas mujeres tiene su propio acto, su propio espacio escénico. La historia se narra desde la corporeidad, desde la danza, desde la representación. Y eso resulta no solo refrescante, sino profundamente coherente con lo que se quiere narrar: la vida de mujeres que, prácticamente desde la nada, lograron levantar y sostener una disciplina artística en la República Dominicana.
El recorrido inicia con Herta Brauer, estructurado en cuatro actos que atraviesan la guerra, la huida, el viaje en barco hacia el Caribe y su llegada al país. Luego, su instalación en Jarabacoa y el primer encuentro con el baile local, con el merengue, con una cultura distinta que termina transformando su propio lenguaje artístico. En este tramo aparece también la figura de Flor de Oro Trujillo, como mecenas del primer ballet dominicano, una presencia que introduce tensiones y contradicciones inevitables en el relato.
Con Magda Corbett, el documental se sumerge en la dureza del contexto político: la represión, la cárcel de La 40, el Palacio de Bellas Artes. La dialéctica entre la belleza de este espacio y el horror de la prisión —particularmente a través de los murales y la representación de las musas— conforma una de las secuencias más potentes del documental, donde arquitectura y memoria se convierten en relato.
Finalmente, con Clara Elena Ramírez, llegamos a los años sesenta y a la consolidación del ballet dominicano. Aparecen piezas como La sílfide, La mascarada, Giselle y Danzón, marcando un punto de madurez artística y estructural. Todo este recorrido se articula a través de Carlos Veitía, maestro y bailarín dominicano, hijo de Clara Elena Ramírez, quien funciona como hilo conductor del documental.
La historia se construye desde el montaje de los bailes, desde los números coreográficos que atraviesan toda la película. Esa elección le da una estructura fresca, especialmente frente al recurso tan gastado del documental basado en entrevistas – vicio del ‘talking head’ (busto parlante)-, fotografías ordenadas cronológicamente, la verdad capturada. Aquí, el movimiento sustituye a la explicación. La danza es la principal narrativa.
Si se va a contar la vida de un artista, hay que hacerlo artísticamente. Olivo, que viene del documental observacional, del territorio y de la mirada directa sobre las personas, entiende que no es lo mismo filmar exteriores, interiores o un ballet. Olivo ha logrado adaptar la velocidad de los cortes y el encuadre para que coincidan con la disciplina del ballet. Esa “conciencia del espacio” es lo que separa a un registrador de un cineasta.
El ballet suele asociarse a la disciplina, a la rigurosidad, a la técnica pura. Pero aquí también está la emoción. El documental deja claro que no puede haber performance sin emoción, sin historia. El proceso creativo parte del origen, de la vida que se está contando, del contexto de la época, y eso está muy bien plasmado. En Los pasos del tiempo, uno no siente que está viendo un documental: siente que está viendo un ballet.
Mientras lo veía, me maravillaba el encuentro de épocas tan contradictorias. Por un lado, personas que huyen de la guerra y encuentran en nuestro país un refugio, no solo para salvar la vida, sino para reinventarse y aportar sus talentos. Mucho de lo que somos en la gastronomía, el arte y la cultura se lo debemos a esa migración. Y, al mismo tiempo, caemos en una dictadura que, paradójicamente, permite el nacimiento del ballet dominicano. Son contrastes que no se pueden separar, porque ocurrieron aquí, al mismo tiempo.
Es también un recorrido profundamente femenino. Mujeres que se atrevieron a crear una escuela de ballet, a sostenerla, a hacerla crecer, hasta llegar a una madurez artística plena. El cierre onírico, con Carlos Veitía bailando junto a su madre, es sencillamente sublime: emotivo, delicado, profundamente simbólico.
El documental incorpora además la participación de bailarinas que sobrevivieron a esa época, como Irmgard Despradel, quien interpreta a Clara Elena Ramírez. El uso de la inteligencia artificial para dar vida a fotografías antiguas es sutil y respetuoso, en sintonía con el tono general de la obra.
Los pasos del tiempo es un testimonio valioso que eleva la conversación sobre el documental artístico en la República Dominicana. Al igual que Colson: Renovarse o morir, confirma que hemos evolucionado en la forma de mirar, de narrar y de confiar en creadores sensibles, capaces de contar estas historias desde la honestidad y desde la conciencia de su delicadeza.
Quedé profundamente emocionada. Cada número, cada baile, cada vestuario conecta con su época de manera íntima. Incluso las transiciones hacia el ensayo funcionan como un aterrizaje necesario, recordándonos que el cuerpo y la corporalidad pueden decir tanto —o más— que cualquier diálogo.
Historia y trayectoria del Ballet Concierto Dominicano
La danza clásica en la República Dominicana tiene sus inicios en la década de los años cuarenta, con la llegada al país de la profesora austriaca Herta Brauer. Su labor fue continuada por la maestra húngara Magda Corbett a finales de esa misma década. Años más tarde, en la década de los sesenta, llega al país la profesora de origen cubano Clara Elena Ramírez, iniciándose así una etapa de florecimiento y desarrollo para el ballet dominicano.
En 1979 nace el Ballet Clásico Dominicano, conformado por los alumnos más destacados de las academias de Magda Corbett y Clara Elena Ramírez. Inicialmente de carácter privado, esta agrupación pasó a conocerse como Ballet Nacional Dominicano, tras ser oficializada en 1981 por el gobierno dominicano.
Ese mismo año surge Ballet Concierto Dominicano, fundado por Clara Elena Ramírez junto a Carmen Heredia, Olga García, Andrés Vázquez y Carlos Veitía, con el objetivo de ofrecer un espacio de desarrollo artístico a las nuevas generaciones. Hasta 1989 fue dirigido por la maestra Clara Elena Ramírez, asumiendo a partir de ese año la dirección el maestro Carlos Veitía.






Ficha técnica
- Título: Los pasos del tiempo
- Dirección: Óliver Olivo
- País: República Dominicana
- Año: 2025
- Género: Documental
- Duración: 90 minutos
- Enfoque: Historia del ballet en la República Dominicana
- Figuras centrales:
- Herta Brauer
- Magda Corbett
- Clara Elena Ramírez
- Hilo conductor: Carlos Veitía
- Participación destacada: Irmgard Despradel
- Compañía vinculada: Ballet Concierto Dominicano
- Fotografía: César Zayas.
- Edición: Francisco Montás.
- Diseño de Producción: Oliver Olivo.
- Dirección de Arte: Sharlyn Navarro.
- Coreografía: Carlos Veitía.

Productora y conductora del podcast Cinependiente RD.
Miembro fundador de ADOPRESCI.
Dahiana Acosta, forma parte del Colectivo Artístico Cinependiente desde el año 2015, ha sido la productora y editora del programa radial Cineasta Radio (2017-2021) y ahora, del Podcast Cinependiente y editora de su página web. Desde el 2019, es miembro de la ASOCIACIÓN DOMINICANA DE PRENSA y CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA, ADOPRESCI y actualmente es su presidente. Además, coordina junto a Cinemateca Dominicana la programación del Cinefórums que modera ADOPRESCI y participa en el programa radial “12 y 2”, en su segmento de cine de cada jueves. También, ha sido Jurado de la Semana + Corta, Festival Internacional de Cine LGBT+, Santo Domingo OutFest, Festival de Cine Fine Arts,entre otros y ha dado cobertura a los festivales internacionales: Miami Film Festival y New York Film Festival.
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