CRÍTICADON’T LOOK UP

Texto por: Dahiana Acosta.

Mientras me encontraba perdida en ese bosque oscuro que es la cartelera de Netflix, me topé con esta película y su super elenco, Don’t Look Up dirigida por Adam Mckay con Meryl Streep, Cate Blanchett, Leonardo Dicaprio y muchos más. No la había escuchado, se me dificulta caerle atrás a las noticias de actualidad, salvo aquellas en las que se cuentan los casos de la “gripe mala esa que anda” o el costo de la gasolina. Eso, si o si, te enteras.

En fin, la historia va de una astrónoma aspirante a doctorado que descubre un cometa (Jennifer Lawrence), se lo informa a su profesor (Leonardo Dicaprio) y juntos realizan los cálculos pertinentes del tamaño y distancia del fenómeno y estos indican que estaría llegando a la tierra en seis meses. No en una visita de cortesía como el amigo Halley, ni una aparición digna de subirla a instagram, no, va a destruir la tierra, algo que hará lo de la explosión aquella una mano de bingo. Ante la gravedad, acuden a las autoridades para tratar de encontrar una salida, literal, de este problema. A partir de ahí, se descalabra el asunto y comienza el trajinar de estos personajes en procura de decir algo que ha probado la ciencia, en un mundo que solo cree cuando le mienten.

Adam Mckay es un maestro de la sátira. En sus trabajos recientes, la ha utilizado como el vehículo que le permite exponer una problemática de su interés y que nos esta afectando como sociedad. En The Big Short, 2015, retrató el escándalo de la burbuja inmobiliaria, su repercusión en Wall Street, y sus consecuencias que solo afectaron a las personas que perdieron sus viviendas; mientras que, en Vice, 2018, expuso las incidencias del tristemente celebre vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, interpretado magistralmente por Christian Bale. Con precisión cirujana revela una sociedad que se ha entregado al espectáculo, a la inmediatez y que ya no se reúne en el ágora sino, en un metaverso. En cada personaje se revela una problemática actual. La lucha de la verdad en persona de la ciencia, nuestros líderes, quienes fielmente nos representan, los medios de comunicación y su banalidad apestosa y, la distraída humanidad.

La realidad que expone la película, resulta tan predecible de nuestro día a día, que a la verdad lo que da es vergüenza. Este tipo de filmes suelen dividir a sus espectadores, porque están los que se divierten y los que no, me inscribo en estos últimos y agrego que me la encontré excesivamente larga.

La premisa puede extrapolarse a cualquier situación de la actualidad, de un lado lo que dice la ciencia y del otro, twitter. Es, sin dudas, una fotografía de nuestros tiempos, o, mejor dicho, la telerrealidad. La casi caricaturización del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, interpretado por Meryl Streep, no es casual. La pasada administración del gendarme del mundo, sobrepasó cualquier aproximación que se hiciera desde la ficción, y la Streep, sufrió los embates del caprichoso gigante anaranjado. El recorrido de los astrónomos en su búsqueda de soluciones, es la ruta natural actual de los sucesos que llegan a los medios y de ahí, el resto es historia.

El mundo está enmarcado en el entretenimiento, la banalidad, lo fácil, lo inmediato, pero, sobre todo, polarizado. Nada se trata sin tomar bandos, me das la razón o estas equivocado. No hay medias tintas. En el contexto pandémico que estamos sometidos desde el 2020, esto se ha encrudecido. Cuesta creer que el ser humano, que le ha costado tanto evolucionar desde aquellos días en la cueva, lo hiciera para convertirse en un conformista y un títere que repite como loro entrenado de circo de pueblo, teorías conspirativas que defiende a capa y espada en 140 caracteres.

La sátira no es un fenómeno actual del cine, Charles Chaplin lo hizo con su película de “El Gran Dictador”, que se burlaba de la figura de un dictador, o García Berlanga con su Verdugo, riéndose de la pena de muerte, o Kubric y su Dr. Strangelove, y la mítica frase “Gentlemen, ¡you can’t fight in here! This is the War Room!”. Es que entre las risas y la burla, se puede colar más fácil la verdad y la denuncia.

Por todo esto, es que Mckay nos cuenta esta historia en clave de espectáculo, de show de vedetismo, de muchas luces con música estridente, porque así es que estamos viviendo. Un tema, cualquiera, se vuelve viral, duramos un día perdiendo el tiempo en eso, se replican en los medios tradicionales, se importantiza, se crean las heridas, se reparten los estigmas, se establecen los bandos, se vuelve tendencia hasta que pasa otra cosa y se repite el coro. Así pasamos nuestro tiempo, felizmente secuestrados en el metaverso.

La idea de una invasión extraterrestre siempre me ha parecido divertida, por aquello que dicen de que los de allá afuera nos superan en inteligencia, si vienen, lo harán por agua, si queda. Al sol de hoy, los terrícolas somos la vergüenza de la galaxia. Un reality show – REAL WORLD – THE EARTH – para quienes nos miran desde arriba. Mientras, nosotros seguimos aquí dando likes, dándole importancia al imbécil de turno, dilapidándonos en discusiones estériles, con los problemas reales sin resolver.

Anhelo el momento en el que pueda aplicar para mi estancia en Venus, a quienes, irónicamente, les solicitaré asilo humanitario.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Adam Mckay.

Guion:  Adam Mckay y David Sirota

Actuaciones de:  Meryl Streep, Cate Blanchett, Leonardo Dicaprio, Jennifer Lawrence, Tyler Perry, Jonah Hill, entre otros.

País: Estados Unidos, 2021.

Disponible: Netflix.