Aquella primavera, de Mayra Poueriet, parte de uno de los acontecimientos más presentes en la memoria colectiva dominicana: la Revolución de Abril. En esta misma edición del Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD coincidió con Milvio, fotógrafo de la revolución, de Milbert Pérez, otro documental que también regresa a ese episodio histórico. Sin embargo, Poueriet decide mirar hacia un lugar distinto.
Aunque la Revolución de Abril permanece muy presente en nuestra conciencia, creo que hay cosas y personas muy específicas de las que siempre se habla. Y si hay algo que destacar, que no debería olvidarse y no suele ser prioridad para nadie, es el rol de las mujeres en esta gesta.
La película se propone precisamente rescatar la presencia femenina en la revuelta y la trascendencia de sus acciones. La historia ha mostrado cómo en la Independencia o durante la tiranía de Trujillo las mujeres ocultaron armas, transportaron correspondencia, confeccionaron banderas, prepararon comida y resguardaron a los perseguidos. Pero en la primavera de 1965 se dio un fenómeno particular: este país, tras padecer una dictadura de más de treinta años, despertó en ciudadanas comunes —que jamás habían participado en un conflicto armado— la necesidad imperativa de salir a la calle y defender sus ideales a toda costa. Ese es el potente mensaje que la obra recupera para nuestra sociedad.
Con este trabajo, Poueriet visibiliza dicha participación partiendo de una premisa estrictamente íntima: la historia de su tía, Ydercis Bautista. Esta doctora, de admirable carrera en el servicio público, se involucró en el movimiento durante su juventud, como tantos otros de su generación. La directora comenzó a entrevistarla tiempo atrás, antes de que los problemas de memoria empezaran a difuminar sus recuerdos. Es precisamente a través de este vínculo que la cineasta nos introduce en el relato. Utilizando las conversaciones como eje de la puesta en escena y apoyándose en el material de archivo, la realizadora teje una red de testimonios con mujeres brillantes.
De este modo conocemos a Ana Altagracia Andújar, «La China», quien revela que las consignas escritas sobre los tanques —especialmente la palabra «pueblo», tan icónica en las imágenes de la revolución— fueron pintadas por mujeres que desafiaban la noche. A partir de esta revelación, la mirada sobre esos registros de la época cambia para siempre.

Por su parte, Edith Ramírez, enfermera de profesión, ofrece las palabras más conmovedoras sobre el servicio y la resistencia al olvido. Su caminata en solitario por el cementerio, armada únicamente con sus vivencias para dejar una flor a los caídos, es una de las secuencias más potentes del filme. Asimismo, Margarita Cordero aporta la lucidez necesaria para comprender el fenómeno social que supuso esta irrupción femenina, mientras que Carmen Mazara, cuya presencia irradia una fuerza que atraviesa la pantalla.


Resulta poético reflexionar sobre un hecho histórico que amenaza con desvanecerse a medida que sus protagonistas mueren. Por ello, el gran acierto del documental es construirse alrededor de un personaje que pierde la memoria. Al final, la película también es una exploración sobre el olvido y la resistencia; sobre la importancia de que dentro del relato familiar permanezcan aquellas cosas que fueron grandes, personas importantes, que nos afectaron, que cambiaron el curso de nuestras vidas y por las que mucha gente se arriesgó.
Hay algo muy significativo en que la película orbite alrededor de una mesa, con la familia reunida —un espacio doméstico del que el cine dominicano contemporáneo ha sabido apropiarse como símbolo inequívoco de identidad—. Ver a las nuevas generaciones escuchar y preguntar («¿Pero es verdad que tú hiciste eso?») integra el pasado en el presente, otorgándole a la palabra la misma vitalidad y peso que a la fotografía de la época.
Para tratarse de un primer largometraje documental, me parece especialmente valioso que logre algo tan difícil como acercarnos a un acontecimiento histórico a través de una experiencia profundamente humana. Aquella primavera se siente como un abrazo. Uno que nos recuerda quiénes estuvieron ahí, quiénes fueron olvidados y por qué sigue siendo importante recordarlos. Esa sensibilidad atraviesa toda la película y me hace pensar que será una cualidad muy presente en los trabajos que Mayra Poueriet realice en el futuro.
También me resultó emotivo que el documental termine con hijos de personas que participaron en la revolución, reforzando la idea de que estas historias seguirán acompañándonos y que nunca los olvidaremos.
Quizás ahí resida una de las mayores virtudes de Aquella primavera. No en contarnos nuevamente lo que pasó, sino en recordarnos cómo sobreviven las cosas importantes. Mayra Poueriet parte de lo particular para llegar a lo colectivo; de una tía, una familia y unos recuerdos que comienzan a difuminarse, para hablarnos de un acontecimiento que marcó a todo un país.

Incluso su título parece apuntar en esa dirección. Aquella primavera. No como una fecha ni como una lección de historia, sino como ese recuerdo que permanece vivo aunque el tiempo haya pasado. Como esas historias familiares que seguimos contando para que nunca desaparezcan.
Porque las cosas importantes dejan de serlo cuando se olvidan.
Conforme al palmarés oficial del Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD 2026, Aquella primavera, dirigida por Mayra Poueriet, recibió una Mención Especial al Mejor Documental.
FICHA TÉCNICA
Género: Documental.
Duración: 80 Minutos.
País: República Dominicana.
Año De Producción: 2026.
Productores: Timecode Films &Amp; Islabonita Films, Giancarlo Berasgoico, Oksana Decena, Tony Bacigaluppe.
Dirección y Guion: Mayra Poueriet.
Dirección De Fotografía: Stephanie Briones.
Sonido Directo: Crisfel Jiménez.
Dirección De Arte: Betty De La Cruz.
Participantes: Yderci Bautista, Marilyn Bautista, Lourdes Contreras, Margarita Cordero, Carmen Durán, Carmen Mazara, Isabel Peralta, Edith Ramirez, Rosa Almánzar, Coronel Socrates Suazo, Tirso Medrano, Isabel Ledesma y Ana Altagracia Andújar.

Productora y conductora del podcast Cinependiente RD.
Miembro fundador de ADOPRESCI.
Dahiana Acosta, forma parte del Colectivo Artístico Cinependiente desde el año 2015, ha sido la productora y editora del programa radial Cineasta Radio (2017-2021) y ahora, del Podcast Cinependiente y editora de su página web. Desde el 2019, es miembro de la ASOCIACIÓN DOMINICANA DE PRENSA y CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA, ADOPRESCI y actualmente es su presidente. Además, coordina junto a Cinemateca Dominicana la programación del Cinefórums que modera ADOPRESCI y participa en el programa radial “12 y 2”, en su segmento de cine de cada jueves. También, ha sido Jurado de la Semana + Corta, Festival Internacional de Cine LGBT+, Santo Domingo OutFest, Festival de Cine Fine Arts,entre otros y ha dado cobertura a los festivales internacionales: Miami Film Festival y New York Film Festival.
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