Critica: El hombre del norte – Cuando la tercera no es la vencida

Texto por: Edwin Cruz.

El hombre del norte es la entrada del director estadounidense Robert Eggers (New Hampshire, 1983) a la dimensión palomitera pero no insultante, y de inmediato, se percibe como la menos interesante de su tríptico fílmico.

Más allá del lamentable fracaso en recaudación que ha tenido la obra-3.4 millones de dólares en su primer fin de semana frente a 90 grandes de presupuesto-, hay que decirlo: plano a plano, se erige la visión de un esteta preocupado por cada detalle en el registro. Pero quizás al hacerse asequible y dosificar su interés –entre otras claves de su mundo recurrente- por las mitologías y simbolismos, cae en ciertos lugares comunes shakespearianos que son efectivos y tópicos al unísono.

 La historia tiene origen en el año 915 desde la perspectiva del príncipe Amleth (Oscar Novak), un niño de diez años que vive con su madre, la reina Gudrún (Nicole Kidman), y su padre, el rey y guerrero Aurvandil War-Raven (Ethan Hawke). Su vida (y la de los demás) cambia por completo cuando es testigo del asesinato de su padre por parte de su tío Fjölnir the Brotherless (Claes Bang), quien se queda con el trono y con Gudrún. El niño logra escapar y, luego de pasar varios años con sanguinarios vikingos (hay una escena en la que arrasan un pueblo que es una oda al gore más salvaje), se convierte en un furioso luchador. Llegado el momento, se hace pasar por un esclavo y desembarca en Islandia (Irlanda, donde se filmó realmente), adonde se ha refugiado tras varias derrotas su tío y todavía rey. Es el inicio de una espiral de venganza que incluirá una historia de amor con otra esclava llamada Olga e interpretada por Anya Taylor-Joy (la nueva sensación del cine, quien protagonizó la ópera prima de Eggers, La Bruja).

Volcanes en erupción, apariciones, exhaustivas exploraciones en la mitología nórdica, y un acercamiento a la acción donde se agradece el uso prudente del CGI, garantizan la entretención y el nervio de lugar. Quizás hay una veta identitaria en el cine del estadounidense que hace al Hombre del Norte muy “común”: el fracaso poético de sus protagonistas es cambiado por una redención. Aunque se cierna la muerte, hay muchas luces de esperanza tácita y correctas que enciende el realizador. Pero bueno, ya él mismo confesó que aceptó la intromisión de los productores porque deseaba un film “potable’. En otras declaraciones ha manifestado que este es un cruce entre Conan el Bárbaro (John Milius, 1982) con una de las siete joyasde Andrei Tarkovsky, Andrei Rublev (1966).

Esta película, en cuanto a su apuesta por el blockbuster maridado con lo autoral, recuerda a la reciente leyenda artúrica de David Lowery The Green Knight, 2021 (Por cierto, está en Amazon Prime),la cual tiene mejor desempeño porque no extiende su relato innecesariamente y le agrega una ironía interminable, que no deja de clavarnos su mirada misteriosa. Bueno, recomendadas las dos. La primera está en los cines, y la segunda la podremos ver en el cine casero del amigo Oliver Oller.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Robert Eggers.

Guion: Robert Eggers, Sjón.

Música: Robin Carolan, Sebastian Gainsborough.

Fotografía: Jarin Blaschke.

Actuaciones de: Alexander Skarsgård, Nicole Kidman, Anya Taylor-Joy, Willem Dafoe, Ethan Hawke, Björk, Claes Bang, Ralph Ineson, Kate Dickie, Murray McArthur, Ian Gerard Whyte, Hafþór Júlíus Björnsson, Ian Whyte. 

Productora: Regency Television, Focus Features. 

Distribuidora: Focus Features

País: Estados Unidos, 2022.

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