El retrato de Dorian Gray es una obra icónica tanto de la literatura como del teatro, conocida por su obsesiva meditación sobre la belleza, la corrupción y el deseo de juventud eterna. Pero, sobre todo, es una advertencia elegante sobre lo peligroso de quererse quedar joven para siempre. En la reciente versión teatral, dirigida por Manuel Chapuseaux y con producción general de Giamilka Román, ese corazón oscuro del relato se nos escurre entre espejos y luces bonitas. El pacto está, pero escondido; la consecuencia, pero diluida; el mensaje, pero no tan claro.
Hay aciertos, sí —la escena del espejo está tan bien lograda que por momentos el truco se vuelve cinematográfico—, y la transición visual del retrato, cuando se descompone, tiene su magia. Pero eso no alcanza. La historia se presenta como una sucesión de episodios sueltos. A ratos, uno siente que la trama avanza con piezas faltantes, y se diera por sentado que el público ya sabe lo que pasó.
Llama la atención que lo más importante —el pacto que condena a Dorian— nunca se articule del todo. ¿Omisión o decisión? Todo indica que es lo segundo: una apuesta por sugerir sin explicar, dejando que el público rellene los huecos. ¿Funciona? Para algunos, tal vez. En mi caso, el resultado es un relato deshilachado. Chapuseaux parece priorizar la atmósfera sobre el conflicto, pero al hacerlo desactiva el corazón moral de la historia.

Las actuaciones cumplen. Giamilka Román como Dorian Gray aporta presencia (aunque la peluca no ayudó), y José Roberto Díaz García como Lord Henry se roba cada escena con la seguridad de quien sabe que está diciendo las mejores líneas. De hecho, lo hace tan bien que uno se pregunta si esta versión no se llama en realidad El retrato de Lord Henry. Jovany Pepín, como Basil, mantiene el pulso, Cindy Galán en su doble rol, estuvo a la altura. Pero volvamos a la forma. Porque si bien entiendo el tono de época, lo barroco del lenguaje y las florituras estilísticas, hay momentos en los que más que evocadores del periodo, los diálogos sonaban rígidos, casi coreografiados. Como si las emociones estuvieran atrapadas en una escenografía verbal que no les permite respirar.
Fui con mis compañeras del club de lectura, y una de ellas, Jenny Gutiérrez, había leído la novela recientemente. No se trata de comparar con el libro, pero sí de que la adaptación conserve la esencia. Y aquí, se apaga sin dejar rastro.

Que Dorian haya sido interpretado por una mujer no me parece, en absoluto, un problema. Todo lo contrario. Las adaptaciones teatrales están para jugar con el género, con las formas, con las perspectivas. Lo hizo Indiana Brito en su versión de La Casa de Bernarda Alba, 2019, cuando puso actores a hacer de sus hijas. Lo extraño es que esa decisión no sirviera para decir algo nuevo. Está ahí, se ve, pero no se siente. Y si a eso le sumamos un vestuario que no refleja ni su clase social ni su decadencia, el resultado es un personaje que no termina de seducir… ni a nosotros, ni al infierno.
Micro Critica de “La Casa de Bernarda Alba” dirigida por Indiana Brito, protagonizada por María Castillo, Miguel Lendor Papachín, Alejandro Durán, Camilo Landestoy, Mario Núñez, Pavel Marcano, Patricio León, Vicente Santos y Wilson Ureña.
Ahora, hay algo más inquietante que la falta de demonios en escena: el comportamiento del público. Ir al teatro se ha vuelto una especie de ruleta rusa emocional. El celular es el protagonista no invitado en todas las salas. Me resigné con el cine, es ya imposible. En esta función en particular, hubo gente grabando con flash, mandando clips por WhatsApp en tiempo real y, en mi caso, una joven que se pasó media obra tratando de recuperar algo que se le cayó al suelo. Por un momento pensé preguntarle si era algún órgano vital, porque no paró hasta que terminó la función.
¿Y los acomodadores? Brillan por su ausencia. Aquella época donde uno iba al teatro y te mandaban a callar con autoridad y orgullo se ha perdido. El ritual escénico se ha convertido en terreno de distracción constante para los que todavía creemos en el silencio como parte del guion. Debería incluir aquí una malapalabra entre signos de exclamación pero seria poco elegante, como los que usan el celular en el teatro.
En resumen: esta versión de Dorian Gray tiene ideas interesantes, momentos visuales potentes y talento sobre las tablas. Pero falla justo donde no podía fallar: en la columna vertebral de su historia. El pacto, el castigo, la pregunta que nos sigue doliendo más de un siglo después (“¿vale la pena no envejecer si pierdo el alma?”) se quedan sin peso. En tiempos donde la eterna juventud es un filtro más en Instagram, la belleza toda una industria, la obra tenía material de sobra para incomodar. Pero optó por la forma sobre el fondo, y el fondo… bueno, se quedó sin reflejo.
FICHA TÉCNICA
Dorian Gray: Giamilka Román
Lord Henry Wotton: José Roberto Díaz García
Basil Hallward: Jovany Pepín
Sibyl Vane y El Retrato: Cindy Galán
Figura 1: Génesis Brito
Figura 2: Raymal García
Producción General: Giamilka Román
Adaptación y Dirección: Manuel Chapuseaux
Asistencia de Producción: Jovany Pepín
Asistencia de Dirección: Johanny García
Regiduría: Johanny García
Diseño de Luces: Lillyanna Díaz
Diseño Escenografía: Giamilka Román
Construcción y montaje de escenografía: Ediscons
Coreografía: María Emilia García Portela
Diseño y realización de máscaras: René Guzmán (ARKES)
Musicalización: Manuel Chapuseaux
Mobiliario: El Taller de José Roberto
Vestuario: Minerva Hernández Placencia y Lía Catedral
Fotografías: Mika Pasco
Diseño Gráfico: Mila Ró
Relaciones Públicas: Jorge Ramos

Productora y conductora del podcast Cinependiente RD.
Miembro fundador de ADOPRESCI.
Dahiana Acosta, forma parte del Colectivo Artístico Cinependiente desde el año 2015, ha sido la productora y editora del programa radial Cineasta Radio (2017-2021) y ahora, del Podcast Cinependiente y editora de su página web. Desde el 2019, es miembro de la ASOCIACIÓN DOMINICANA DE PRENSA y CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA, ADOPRESCI y actualmente es su presidente. Además, coordina junto a Cinemateca Dominicana la programación del Cinefórums que modera ADOPRESCI y participa en el programa radial “12 y 2”, en su segmento de cine de cada jueves. También, ha sido Jurado de la Semana + Corta, Festival Internacional de Cine LGBT+, Santo Domingo OutFest, Festival de Cine Fine Arts,entre otros y ha dado cobertura a los festivales internacionales: Miami Film Festival y New York Film Festival.
Dahianaacostag | Dahianaacosta12 | CinependienteRD






