CRÍTICAVAL

Texto por: Dahiana Acosta.

 Constantin Stanislavski (1863-1938), un alma inquieta que no conforme con la manera en la que los actores eran entrenados, creó su propio método, alejado del maniqueísmo y los trucos de circo de la época, algo más real y cercano al ser humano y sus complejidades. Por allá en el 1947, Lee Strasberg creó el Actor’s Studio, inspirado en las enseñanzas de Stanislavski y de donde salieron grandes actores como Marlon Brandon o Paul Newman. Si algo hay que decir de estos metodistas, por llamarlos de alguna manera, es que son exigentes y que, para ellos, sus personajes son reales, de ahí pues que los tachen de controversiales y conflictivos. No escatiman al momento de impregnarles realidad a sus historias. Anécdotas hay muchas, por ejemplo, Daniel Day-Lewis, que se mudó a una finca sin electricidad para prepararse para interpretar a Abraham Lincoln, en la película Lincoln, 2012, dirigida por Steven Spielberg.

Y es que, viendo el documental, Val (2021), en el que Val Kilmer narra en primera persona su historia, no puedo evitar evocar a Stanislavski, a Brando y compañía, especialmente ese trabajo Listen to me, 2015, una recopilación de las grabaciones que Marlon Brando hacía preparándose para su autohipnosis, en un relato desgarrador y revelador. También, a la vida y su ironía. Por el trajinar de la rutina había olvidado a Kilmer. Como a esa esquina que pasas todos los días, siempre esta ahí, siempre la ves. Qué descuido haber olvidado que Val Kilmer lo ha hecho todo. Qué pecado no reconocer su historia y qué bueno que el decidiera contarla.

Una recopilación de videos que ha grabado a lo largo de su vida, especialmente, sus primeros años demuestran que su destino ya lo habían decidido mucho antes. Conocer su familia, desde donde forjó su carácter y reconocer quienes lo rodean en la actualidad, es el detalle más humano de este documental. De ahí que, siempre, cámara en mano, se aprestaba a recoger las imágenes que, vistas hoy, forman parte de la historia popular del cine. Unos que como el comenzaban y que el tiempo los ha colocado en la cima o el público los ha desterrado.

Somos participes de la construcción de la disciplina que forjaría la ética de trabajo que lo acompaña desde siempre. Volviendo a Stanislavski: “el actor, no menos que el soldado, debe sujetarse a una disciplina férrea”. Por ese nivel de exigencia, se ganó su mote de conflictivo y controversial, etiqueta que siempre es colocada a aquellas personas que, irónicamente, no encajan en el engranaje de la gran maquinaria del entretenimiento. Rechazar la continuación de su exitoso Batman Forever, 1995 porque no era lo que buscaba en ese momento, es una prueba de valía o imprudencia. Y así va revelando detalles de sus participaciones, como aquella de la que no estaba muy seguro y es hoy un clásico, Top Gun 1986 y el trayecto para convertirse en Jim Morrison en The Doors, 1995.

Kilmer es un artista, con toda la ligereza y complejidad que eso implica. Es pues el arte en cualquier forma, la única vía de expresión para alguien al que la vida le ha quitado uno de sus instrumentos de trabajo esenciales, la voz. Estoy convencida que, si el diablo existe, debe ser dueño de una farmacéutica. Solo así el cáncer tendría sentido.

Un trabajo trágicamente conmovedor. ¿Resiliencia o conformidad? Kilmer tiene el control de las luces que se revelan a través de sus grietas y la cámara como intrusa interventora, su gran protagonista.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Ting Poo y Leo Scott.

Actuaciones de: Val Kilmer, Jack Kilmer, Kevin Bacon, Marlon Brando, Tom Cruise, Jim Carrey.

País: Estados Unidos 2021.

Duración: 1hr49min.

Disponible: Prime Video.