CRÍTICA –  LA MUJER PUERCA

Texto por: Dahiana Acosta.

En países como el nuestro, donde el arte y la cultura carecen de un apoyo digno por parte del Estado, cuando se quieren hacer las cosas posibles, hay que recurrir al ingenio y la creación de colectivos. Nadie hace esto mejor que los que se dedican a las tablas. De las pocas manifestaciones artísticas, por no atreverme a ser categórica y decir que es la única, que sobrevive pese a la adversidad, con el único propósito de trabajar, contar sus historias y construir sus audiencias. La verdadera résistance está en el teatro dominicano.

Unidos en la más absoluta dejadez, forman sus grupos artísticos para traernos magníficas historias. Muy diferentes a lo acostumbrado, sin temores, podría decirse que son igualmente proporcionales la virtuosidad y la imprudencia. Tenemos espacios, por nombrar algunos, como Microteatro, La Teatrera y los veteranos, Teatro Guloya o Las Máscaras que se mantienen contra todo pronóstico. El solo hecho de ensayar hasta el cansancio por meses para presentar una obra solo tres días, demuestra que se mueven por la pasión, después comerán y si tienen suerte, harán dinero y con lo que llegue, las historias continuarán.

Desde aquella vez que pasé “por los caminos del hambre acontecen palomas”, que esperé pacientemente a Godot, mientras mis penas aprendieron tanto a nadar que no estuvieron en Beijing 2022 porque no encontramos fondos, por decir algunas, el punto es que no recuerdo haber ido al teatro, cualquiera de ellos, y salir decepcionada. Nunca. El público disfruta del teatro porque es calidad garantizada. Nuestro cine debe sentirse agradecido, porque lo que se integra del teatro es calidad premium. Gasolina de la buena.

La mujer puerca es la más reciente puesta en escena de Judith Rodríguez dirigida por Vicente Santos. Esta obra es una experiencia de inmersión. Desde el primer minuto recorremos la vida de su protagonista en su tortuosa ruta hacia el camino de la luz. Dicen que la fe es la certeza de lo que no se ve, pero cuando es lo único que tienes, puede ser tu motor o un ancla, bueno o malo, o todo eso a la vez.

Nadie sale ileso de ahí, no queda títere con cabeza. Una vida dura. Una niña que siempre quiso ser aceptada y solo recibió rechazo. Vive con mucha gente, rodeada de ausencias. Ser aceptada es su único deseo, al que consagra cada minuto de su vida. No recibe respuestas, es su entrega sin medida presa de un destino regenteado por un niño caprichoso. A la luz se asciende con el alma limpia, la que brilla como el diamante después de pasar por el fuego. Los que se sacrifican lo obtendrán todo y a qué precio compañero. La religión como pretexto. La humanidad enfrentada. La paradoja del cuidador. La mujer en la tragedia, siempre, perfectamente ubicada.

Judith Rodríguez lo da todo. Es una fuerza de la naturaleza que pone en escena todas las emociones a las que puede acceder un ser humano, como si se tratara de un interruptor, ríe, llora, sueña y pone a su espectador -desde los extremos, del más grande al más pequeñito- al borde de la desesperación, porque nos lleva de la mano en este proceso desolador. El alivio llegará muy tarde. No sé cómo lo hace, del frenesí a la quietud, darlo todo y regresar a la próxima función. Uno tiene que creer en algo sí.

De izquierda a derecha: Edward Díaz, Judith Rodríguez, Vicente Santos y Hony Estrella.

Esta obra es el resultado de la suma de muchos talentos, de una productora, Hony Estrella que apostó por ella, poco hablamos de la importancia del productor, su rol en el cumplimiento del sueño. El magnifico texto de Santiago Loza y la dirección de Vicente Santos, que no ha dejado cabo suelto. Le acompaña en escena Stuart Ortíz, como el elemento de conexión a la realidad. Un gran equipo que ha decidido contar esta historia. Crear -desde lo individual- pudiera parecer una locura, que solo recobra el sentido cuando se hace en colectivo.

La mujer puerca tendrá sus últimas funciones este sábado 26 y domingo 27 de febrero en la Sala Ravelo del Teatro Nacional. Vaya cenado y con su lista de pecados al día, podría necesitarlo.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Vicente Santos.

Asistencia de Dirección: Bethania Rivera.

Autor:  Santiago Loza.

Interpretes: Judith Rodríguez y Stuart Ortíz.

Música: José Andrés Molina.

Escenografía: Fidel López.

Iluminación: Ernesto López.

Línea Gráfica: Orlando Isaac.

Fotos: Jaime Guerra.

Video y Montaje: Edward Diaz.

Maquillaje: Elis Mesa.

Vestuario y Estilismo: Vicente Santos y Bethania Rivera.

Producción: Hony Estrella / Los otros.

Relaciones Públicas: Patz Guerrero.

País: República Dominicana, 2022