CRÍTICASECRETOS DE UN MATRIMONIO (2021)

Texto Por: Smayle A. Dominguez

El homo sapiens es un animal sociable. Simplificando de manera descarada al magnífico historiador Yuval Noah Harari, esta “necesidad” del hombre consciente, acompañada de nuestra capacidad de generar información sobre los demás, tiene como finalidad crear alianzas que generen control y poder en masas. El matrimonio como estandarte de la sociedad nace de esta forma de contratos sociales que permiten, a través de los años, heredar dicho poder de generación en generación. En la contemporaneidad, la monogamia es el canon por el cual regimos estos contratos, el sentido de propiedad dentro de las relaciones modernas es la norma, cuando esto se rompe, el caos entra a quebrar la idealización del amor que nos han vendido desde hace décadas.

El cine y la televisión han abordado estos conflictos y en el caso específico por el que escribo es esta especie de “remake” de la revolucionaria “Secretos de un Matrimonio” del gigante Igmar Bergman, miniserie polémica estrenada en los años 70, en la que desnuda las complejidades de una relación a través de los años. Causante de un revuelo en Suecia a la hora de su estreno y responsabilizada por el subsecuente aumento en la tasa de divorcios del país. En esta ocasión Hagai Levi, crea, produce, dirige y escribe la versión millenial de la obra. Si bien la base de la adaptación está anclada en la versión original y cuenta con guiños que se agradecen, existe una gran diferencia y es el cambio de roles en la dinámica convencional de parejas y su núcleo familiar, Jonathan, el padre (Oscar Issac), asume el cuidado del hogar y la crianza, mientras que Mira, la madre (Jessica Chastain), carga con la productividad laboral del mundo corporativo/trasnacional de nuestros tiempos.

Oscar Isaac y Jessica Chastain. Fuente IMDB

Increíblemente, todavía resulta novedoso en el lenguaje televisivo, crear una puesta en escena con tintes de teatro donde solo existen mínimas locaciones y diálogos, lo que implica que la responsabilidad argumentativa recae sobre el guión y sus actores. Los encuentros entre Mira y Jonathan son aprovechados para que conozcamos y empaticemos con sus personajes. Se agradece a Levi, la delicada capacidad de colocar al errante ser humano en sus espacios más vulnerables, además de mostrar en paralelo, nuestra infinita resiliencia a la hora de afrontar conflictos y traumas; que vienen, sí, con grandes cargas de dolor, pero con la bella finalidad de crecer y sanar.

Los halagos y adjetivos se quedan cortos para destacar los magníficos niveles interpretativos que alcanzan Jessica Chastain y Oscar Issac. Tan crudo, que en ocasiones es difícil continuar en este cuasi voyeurismo del que somos parte. En momentos distintos y por separado, los amas, los odias, te compadeces. Ver la transición del apego emocional que pasa factura, la imposibilidad de poder dejar ir, el conflicto de buscar el “yo” en el contexto de “dos”. La tajante fuerza de la única constante, el cambio.

Toca reconciliar el pasado, atesorar el presente e iluminar el futuro. Juntos, siempre juntos. Asumir el viaje con sus altibajos, entender que las experiencias compartidas nos alivianan el camino; porque el cuerpo recuerda y el alma también.

FICHA TÉCNICA:

Dirección: Hagai Levi.

Actuaciones de: Oscar Isaac, Jessica Chastain, Sunita Mani, Nicole Beharie, Corey Stoll, y Tovah Feldshuh.

País: Estados Unidos / 2021.

Disponible en HBO+